Fragmento diario El Mercurio. 18 de mayo 1984

 

 Fuente: El Mercurio 18 de mayo 1984

Gran parte de la familia de Carlos Escala Illanes fue perseguida, sus hermanas Maria Antonieta y Laura fueron también tomadas detenidas, Laura puso un recurso de amparo debido a los hostigamientos y allanamientos que la CNI y Carabineros realizaban en su casa, pero el año 1986 fue declarada reo inculpándola por su militancia y pertenencia a las organizaciones de resistencia a la Dictadura. Es notorio como la CNI ejecutó estos planes de detención familiar, incluso como en el caso de Irene Illanes, llegando hasta los vínculos personales más cercanos como sus parejas e hijos. Este manejo de información familiar fue utilizado como forma de control y hostigamiento entre las personas detenidas.

José Mínguez siguió siendo torturado al interior del cuartel, siempre vendado, recibió distintos tipos de golpes y vejaciones cercano a su esposa, pues Mínguez fue tomado detenido junto a su señora cuando éstos recién habían contraído matrimonio el 26 de abril de ese año 1984. Luego de pasar por el cuartel, Mariana fue declarada culpable por porte de explosivos –como forma de inculparla y justificar su detención política- y llevada al Centro de Orientación Femenino, encontrándose embarazada y teniendo a su hija al interior del centro penitenciario en septiembre de 1984.

Mariana Soto junto a su hija

 Fuente: Colección personal Mariana Soto

Algunos otros testimonios indicados por la prensa de estas nuevas formas de tortura que se estaban realizando en el Cuartel Loyola, señalan:

“A otros los tendieron boca abajo en unas banquetas con los brazos estirados, y con una roldana subían un saco de arena y lo dejaban caer sobre los riñones” (Fortín Mapocho, 07 de junio de 1984).

Otro caso importante de relevar es aquel ocurrido contra Santiago Cerda, a quien los agentes de la CNI le escribieron en sus piernas con electricidad precisamente las siglas de esta policía de la Dictadura.

“También se sabe del caso de Santiago Cerda, a quien le marcaron con electricidad en una pierna las iniciales del CNI” (Fortín Mapocho, 07 de junio de 1984).

Las torturas realizadas en el cuartel sucedían al alero de los trabajos realizados en el taller mecánico instalado en los alrededores de la antigua casa neo-colonial donde seguían realizándose las reparaciones a los automóviles militares, relatos de carácter más informal señalan también la realización de torturas en los baños del recinto, utilizando métodos vinculados al agua y su combinación con la electricidad.

Situación actual del baño en el ex Cuartel Loyola

 Fuente: SECPLA, Quinta Normal, 2023

Dentro del marco de impunidad que existía frente a esos secuestros, las familias de los detenidos aún seguían en su búsqueda por los distintos centros policiales, el recurso de amparo por presunta desaparición de Sergio Inostroza y su hijo no daba frutos ciertos, entonces, la Vicaría de la Solidaridad decide un 16 de mayo a través del abogado Héctor Contreras Alday solicitar a la Corte de Apelaciones de Santiago la designación de un Ministro en Visita que investigue la desaparición y posible secuestro de Sergio Hernán Inostroza y su hijo. Debido a las presiones de la Vicaría de la Solidaridad a las diferentes instancias institucionales vinculadas al caso, es que Carabineros del OS-7 decide retirar a los prisioneros del Cuartel Loyola y entregarlos a la Primera Fiscalía Militar el mismo día 16 de mayo.

Fragmento diario La Tercera, 17 de mayo

 

 

 Fuente: La Tercera 17-05-1984

Poco a poco se hicieron visibles las verdades intenciones del plan de copamiento del supermercado Baratísimo, el hecho de buscar casi como excusa para detener a dirigentes sociales este suceso, la experimentación con nuevas formas de torturas que instalaron un nuevo ambiente socio-político en Chile e incluso el hecho de disponer de la metodologías de inteligencia para rastrear a personas mediante procesos de infiltración, hicieron que al momento de enterarse de la existencia de más de veinte personas secuestradas durante 11 días en este cuartel de la CNI, se pensara inmediatamente en el nacimiento de nuevos procesos de criminalización de la organización social, sindical y poblacional. Carabineros decide entonces llevar a las personas detenidas del Cuartel Loyola a la Fiscalía Militar, los familiares acuden en este momento a saber de los suyos y poder siquiera saludarlos, algunos medios de prensa contrarios a la Dictadura sacaron algunas palabras de los detenidos, por ejemplo en este momento Sergio Inostroza padre dijo:

“Las torturas eran diarias, el movimiento empezaba como a las siete de la tarde y no paraban en toda la noche. Una sola vez me dejaron tranquilo, cuando se me inflamó el pecho y tuve un principio de infarto, después que me quebraron el brazo” (Fortín Mapocho, 07 de junio de 1984).

Gastón Roldán señala además, que cuando los sacaron del Cuartel Loyola y los revisaron los trabajadores de la Cruz Roja Internacional, quedaron sorprendidos con estas nuevas formas de tortura que se realizaron en este cuartel, además para Miguel Pizarro quien también era dirigente del Comando de Organizaciones Populares de Pudahuel, el arresto de todos estos dirigentes sociales pone en la palestra la calidad de montaje del copamiento al Baratísimo como una forma de desarticular el movimiento popular y las organizaciones sociales:

“Está claro –dice- que todos los detenidos somos dirigentes, y que en la comuna hemos conseguido importantes avances en nuestras organizaciones. De hecho, señala, en las últimas protestas las fuerzas represivas no pudieron entrar, no porque nosotros atacáramos, sino porque aprendimos a organizarnos y defendernos” (Fortín Mapocho, 07 de junio de 1984).

 

Llegada de prisioneros del Cuartel Loyola a la Fiscalía Militar

  Fuente: Fortín Mapocho 7 de junio 1984

En todo este tiempo Humberto López Candia que también se encontraba en el Cuartel Loyola, tuvo un diferente tratamiento por parte de la Justicia y la prensa, el fiscal Francisco Baghetti quien tuvo a cargo este caso, al recibir a estos prisioneros dejó detenidas e incomunicadas a 21 personas, los hombres son llevados hasta la ex Cárcel Pública de Santiago, las mujeres a la cárcel de San Miguel (Centro de Orientación femenino), mientras que Sergio Inostroza hijo fue puesto a disposición del Séptimo Juzgado de Menores de Pudahuel. Humberto López Candia se encuentra inculpado como autor de maltrato de obras a Carabineros causando muerte, robo al supermercado e infracción a la ley de control de armas.

El día 21 de mayo se da a conocer que de todas las personas que se encontraban en el Cuartel Loyola, once quedaron detenidos e inculpadas sin comprobar participación en el copamiento al supermercado ni tampoco en el asesinato al carabinero, por lo tanto Santiago Cerda, Carlos Escala, Sergio Flores, Irene Illanes, Sergio Inostroza, José Mínguez, Mariana Soto, Gastón Roldán, Luis Varela y Esmolek Troncoso fueron inculpados como autores de la infracción al artículo tercero de la Ley de Control de Armas, que se refiere a la tenencia de explosivos. Todos ellos además participaban de diversas organizaciones sociales o tenían algún vínculo con ellas, Sergio Inostroza señalará a la prensa:

“Como no pudieron achacarnos lo que pretendían, como no tenían prueba de nada de lo que nos atribuían, al final nos acusaron de tenencia ilegal de explosivos, para poder meternos a la cárcel” (Fortín Mapocho, 07 de junio de 1984).

Una vez detenidos, Sergio Inostroza en un encuentro con el sacerdote Mariano Puga, le comenta parte de los interrogatorios realizados:

“Mientras conversamos en los patios de la cárcel, nos interrumpe el sacerdote Mariano Puga, que viene a visitar a su viejo amigo. Inostroza le incrimina riendo “Por ti me sacaron la cresta. Querían saber de la Escuela de guerrillas Mariano Puga. El sacerdote mueve su cabeza y comenta: Cuando la gente me pide que les ayude, que les dé una manito, les advierto: no sé si esto va a ser una manito o un manotazo” (Fortín Mapocho, 07 de junio de 1984).

Y a Humberto López Candia quien estaba siendo el único inculpado por la muerte del carabinero, fue llevado en la Segunda Fiscalía Militar a reconocer el arma con la que hubo de ser detenido la noche del copamiento del supermercado, según las mismas palabras de López Candia fue puesto frente a un conjunto de armas decomisadas durante la operación y éste eligió cualquier otra arma al azar y debido simplemente a este gesto proveniente de la suerte –como él lo reconoce-, se salvó de ser inculpado por el homicidio del carabinero.

“Al año después me sobreseyeron de la muerte del carabinero y me procesaron por lo otro (tenencia de explosivos)… Las armas se mezclaron después en la segunda fiscalía militar. Entonces, cuando me llevaron a reconocer mi arma, yo elegí otra al azar” (https://encr.pw/entrevistaexagenteoficina).

Según el mismo López Candia, el carabinero fue asesinado durante el altercado afuera del supermercado desde una corta distancia: “El carabinero murió por un tiro a corta distancia. Aparentemente, fue una de las personas de la unidad que asesinaron tras detenerlos. Pero no sé exactamente quién” (https://encr.pw/entrevistaexagenteoficina). En contradicción, la prensa señalará el día 15 de mayo que el tiro más bien fue ejecutado desde una distancia considerable:

Fragmento diario La Tercera 15 de mayo de 1984

 Fuente: La Tercera 15-05-1984

Quedando descartada la utilización de la pistola de 7.65 milímetros encontrada en poder de López Candia, la justicia cerrará el proceso por la muerte de este carabinero como parte de un enfrentamiento que dejó víctimas en ambos lados de la operación, y López Candia fue inculpado de este procedimiento, cuando paralelamente a todos los dirigentes sociales encarcelados se les torturó, desapareció por once días, persiguió y se le forzó en muchos casos a su salida del país. De ahí que muchas partes y debido a todos estos acontecimientos es que la figura de López Candia siempre ha estado en la palestra respecto de su posible infiltración y su trabajo temprano en la desarticulación de las agrupaciones de resistencia a la Dictadura, siendo el Cuartel Loyola uno de los centros de operación de esta estrategia.

La tercera sala de la Corte de Apelaciones rechazó el recurso de amparo en favor de Sergio Inostroza padre e hijo por su desaparición, a pesar de ello dejó en vista la profunda irregularidad del proceso, pues mientras la defensa de ambos señala que fueron detenidos desde su domicilio el día 5 de mayo, Carabineros recién realizó –como parte de las prácticas de irregularidad en pos de la desaparición y los secuestros forzados- el parte de detención el día 9 de mayo, mientras que un informe realizado por el OS-7 de Carabineros señala la detención el día 8 de mayo. De las personas que permanecieron estos días secuestradas en el Cuartel Loyola y que luego fueron procesadas por porte de explosivos, Gastón Roldán quedó en libertad al año 1985, mientras que según informes de la Vicaría de la Solidaridad, los demás detenidos quedaron en libertad bajo fianza el año 1987, con excepción de Humberto López Candia que siguió en calidad de detenido.

 

Vista actual del ex Cuartel Loyola

 

Fuente: SECPLA Quinta Normal, 2023

El día 16 de octubre de 1998, 8 años después del comienzo de la transición política, el dictador chileno Augusto Pinochet fue detenido en Londres por el juez de la Audiencia Nacional de España, Baltasar Garzón, por los delitos de terrorismo internacional, genocidio, torturas y desaparición de personas ocurridas en Chile durante la Dictadura civil-militar, dentro de los cargos que se le imputaban está la tortura de algunas personas que pasaron por el Cuartel Loyola el año 1984, entre ellas Sergio Inostroza padre e hijo, José Mínguez y Esmorek Troncoso.

 

Fragmento Auto del Juez Baltasar Garzón por el que se amplía el procesamiento contra Augusto Pinochet por 64 nuevos casos de torturas. 1-V-1999

 

Fuente: https://www.archivochile.com/Dictadura_militar/pinochet/juicios/DMjuiciopino80025.pdf

 

Lo acontecido en el Cuartel Loyola en el mes de mayo de 1984 trajo transformaciones muy significativas para la historia de Chile: 

i.                     Visibilizó nuevas estrategias de respuesta frente al alzamiento popular llevado a cabo durante las Jornadas de Protesta Nacional de 1984, observándose las estrategias de inteligencia y persecución hacia dirigentes sociales, sindicalistas y militantes, que llevaron al asesinato de dos militantes del PC durante el copamiento al supermercado, la muerte de un carabinero y la realización de una jornada de redadas y allanamiento en el poniente de Santiago.

 

ii.                   Trajo consigo nuevas estrategias para la desaparición y aprisionamiento de personas por parte de la CNI, utilizando las posibilidades que la Constitución redactada el año 1980 les permitía a través del artículo 24 transitorio, aprobado justamente en los días que el Cuartel Loyola funcionó como centro de detención clandestino para permitir su funcionamiento dentro de un marco constitucional.

 

iii.                 Trajo consigo la experimentación de nuevas formas de tortura según lo expresado por la Cruz Roja Internacional, logrando observarse el traspaso metodológico ocurrido entre la DINA y la CNI a través de la figura de la “Pepa”, realizándose jornadas de tortura más que como una forma de obtener información para desarticular el movimiento popular, como una simple estrategia de humillación y vejación humana en el contexto de un enfrentamiento directo entre la Dictadura y las organizaciones sociales.

 

iv.                 Visibilizó el método de trabajo para la detención conjunta de familias del sector poniente de Santiago, observándose la activación de las metodologías de información que incluso habían operado frente a los vínculos familiares más íntimos de las personas, para luego utilizar esa información personal-familiar como forma de hostigamiento, control e incluso tortura.

 

v.                   Mostró las incipientes metodologías que se ocuparán en la llamada Transición chilena luego del término de la Dictadura, cuando a través de la infiltración y los agentes dobles (incluso triples), simbolizados en la figura de Humberto López Candia, permitieron por una parte dar cuenta del entramado de inteligencia de la Dictadura y luego utilizar a estos agentes dictatoriales para que colaboraran entregando información sobre casos de tortura, asesinato y desaparición a cambio de impunidad y por otra parte, visibilizar a quienes durante el año 1984 cambiaban la estrategia política hacia un enfrenamiento violento y directo a la Dictadura, alejado de las grandes masas populares, pero con un foco directo de venganza popular al dictador Pinochet. De los entramados que se originan en casos como el del Cuartel Loyola nacerá luego la metodología de “La Oficina” y por ende la forma en que la Transición chilena pudo llevarse a cabo en una lógica de empates tácticos que evitaran el continuo derramamiento de sangre.  

 

vi.                 El caso del Cuartel Loyola permitió dar cuenta de la gran fuerza que la Vicaría de la Solidaridad estaba teniendo como forma de presión pacífica y legal contra la Dictadura de Pinochet, las diversas instituciones judiciales y policiales estaban teniendo una suerte de resquemor legal frente a los recursos de amparo interpuestos por la Vicaría y en específico en el caso del cuartel el hecho de que el mismo Vicario de la Solidaridad solicitara frente a la Corte de Apelaciones un Ministro en Visita permite la salida a luz de la utilización de este antiguo garaje militar como cuartel clandestino.

 

Humberto López Candia (a la izquierda) en la Cárcel Pública

 

Fuente: https://www.flickr.com/photos/memoriaurgente/2747526673/in/photostream/

 

El caso de los cinco frentistas desaparecidos y los rieles del Cuartel Loyola

Un punto que aún no se menciona en el desarrollo del Cuartel Loyola, es que el hecho de ser éste un taller mecánico y garaje de la Fuerza Aérea y utilizarse a su vez principalmente la casona neo-colonial que se ubica justamente al lado de estos antiguos talleres como centro de detención y tortura ilegal, forjaron un vínculo simbólico entre el trabajo industrial con la realización de actos de vejación humana en la impunidad y el silencio que permitía el sonido del trabajo sobre el fierro. Luego de que se conoce la utilización de este lugar como centro de detención ilegal, entonces el resguardo militar de este sitio se explicitó mucho más, principalmente a través de la colocación como punto fijo de un militar en la garita de vigilancia en altura, permitiendo hacer frente a algunos ataques incipientes que pobladores realizaban con piedras y palos a este cuartel sobre todo durante algunas fechas conmemorativas de la lucha contra la Dictadura.

 

Caseta de vigilancia ex Cuartel Loyola año 2006

 Fuente: Colección fotográfica del profesor Peter Read y la Dra. Marivic Wyndham

Pero sin embargo otro de los acontecimientos que vinculan directamente al Cuartel Loyola con casos de violación de Derechos Humanos, tiene que ver con el asesinato y desaparición de cinco militantes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez el año 1987. Algo que se debe señalar además, es que más allá del caso ocurrido en el supermercado Baratísimo, no ha sido posible ubicar otras personas que pasaron por el Cuartel Loyola, sin embargo es imposible cerrar este listado pues debido a la impunidad que la CNI poseía estos días para poder detener personas en cualquier sitio que no fuera necesariamente un cuartel policial como tal, es que se sabe de mucha gente que detenida en mayo de 1984 nunca supo exactamente en qué lugar estuvo.

Según la descripción de algunos testigos, el sitio Memoria Viva describe el Cuartel Loyola como:

Fragmento reseña de Memoria Viva “Recinto CNI calle Loyola”

Fuente: https://memoriaviva.com/nuevaweb/centros-de-detencion/metropolitana/recinto-cni-casa-habitacion-en-loyola-entre-marti-y-neptuno/

Un testigo del barrio de nombre Paulo, entregó un testimonio informal cuando algunos investigadores antes de la colocación de la primera piedra del condominio Renacer en el que se convirtió el terreno donde anteriormente se ubicaba el Cuartel Loyola, entraron a las antiguas dependencias del cuartel el año 2006, allí este vecino señala sobre las operaciones:

“Paulo atravesó la calle a presentarse como un vecino. De niño, en los 1980, solía subirse a los árboles cerca del muro y llamar a los guardias. A veces incluso lo dejaban entrar. Paulo había escuchado gritos que aludían a oscuros secretos y rumores de lo que ocurría adentro. Desde la casa de su madre, justo al otro lado de la calle, había escuchado camiones yendo y viniendo toda la noche. Pasos misteriosos, recuerda, conducían hacia abajo por pasajes ¿Podrían haber sido las entradas a las celdas? (Read, P & Wyndham, M, 2017)

Exterior del ex Cuartel Loyola año 2006

Fuente: Colección fotográfica del profesor Peter Read y la Dra. Marivic Wyndham

 

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