Corredor del ex Cuartel Loyola antes y después del condominio Renacer 2006-2023


Fuente: Colección fotográfica del profesor Peter Read y la Dra. Marivic Wyndham/ SECPLA Quinta Normal, 2023
El Cuartel Loyola se encontraba dentro de un terreno de 5 hectáreas aproximadamente, siendo ocupado tanto por la casona neo-colonial que aún permanece en pie y donde sus baños y bodegas fueron utilizadas como lugares de tortura, como también por algunos galpones que constituían los talleres de vehículos y de material de guerra, pues hacia 1984 cincuenta militares trabajaban en estos talleres entre ellos mecánicos, desabolladores, pintores, armeros y eléctricos, dividiéndose el cuartel en dos áreas: transporte y material de guerra.
Vista aérea ex Cuartel Loyola (actual condominio Renacer)
Fuente: SECPLA Quinta Normal, 2023
En medio de los enfrentamientos en el supermercado Baratísimo, la mayoría de las personas que acudieron intentó arrancar al escuchar la llegada de las policías, comenzando una gran persecución entre los pasajes y calles que se encuentran alrededor del antiguo supermercado, una patrulla de Carabineros de la Prefectura Occidente que se presentó en el lugar comenzó a disparar en contra de las personas que corrían por Teniente Cruz y José Joaquín Pérez, éstas repelieron los ataques disparando también a Carabineros. De este enfrentamiento resulta gravemente herido el carabinero José Isaías Álvarez Mondaca quien fallece dos días después producto de un traumatismo craneoencefálico por balas.
José Álvarez Mondaca

Fuente: La Tercera 07-05-1984
Paralelamente y producto de la posible filtración de este acto, son perseguidos y detenidos dos militantes del Partido Comunista que se encontraban en el sitio sin portar armas: Máximo Bermúdez Ballón, electricista de 54 años y su hijo Juan Bermúdez Gaete, estudiante de enseñanza media de 21 años. El lugar donde se encontraba el supermercado Baratísimo en Pudahuel, se caracteriza por la presencia de varios pasajes sin salida, el plan según la operación se complicaba era escapar por el cuarto pasaje hacia el norte (Kordum) luego de los tres pasajes sin salida (Yadrán, Bosnia y Polyana) y a través de éste poder establecer una ruta de evacuación efectiva, diversas personas que se encontraban en el sitio cayeron en lo que posiblemente fue una trampa tendida por quienes se filtraron en la operación y fueron tomados detenidos en estos pasajes sin salida. Máximo y Juan Bermúdez fueron identificados por los servicios de inteligencia de la Dictadura y debido a su militancia comunista asesinados por disparos de bala.
Máximo y Juan Bermúdez


Fuente: Memoriaviva.com
Algunos testigos y relatos recabados de estos hechos, señalan que al menos Máximo fue asesinado en el mismo barrio de Teniente Cruz, mientras que Juan puede haber sido ejecutado al interior de un vehículo policial, otros en cambio señalan que fueron detenidos en medio de estos pasajes y llevados a algún sector de la Costanera Norte donde fueron ejecutados en dicho lugar, dejando tirados sus cuerpos. Este último testimonio lo entregó el carabinero Marco Antonio Osorio Verdugo, cuando al terminar la Dictadura decidió cooperar con “La Oficina” (Consejo Coordinador de Seguridad Pública) señalando que precisamente él participó de este doble asesinato. Este mismo carabinero de la 26ª comisaría de Pudahuel, estuvo involucrado en varios casos en el poniente de Santiago durante estos años, entre ellos el asesinato de Juan Aguirre Ballesteros –reconocido por la misa celebrada como protesta en el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes-, de hecho Osorio describió cómo torturaron, asesinaron e incluso mutilaron a Aguirre, sus restos fueron lanzados al estero de Codigua en Melipilla. Además, Osorio asesinó al vecino de Pudahuel Manuel Puentes Orias en 1986, cuando el carabinero estando en estado de ebriedad y en un altercado con Puentes, hizo uso de su arma y en evidente abuso de poder lo asesinó; el año 2014 el Ministro Carroza absolvió de este homicidio a Osorio, pues lo entendió como un delito común y no un crimen de lesa humanidad.
Recorte de prensa Supermercado Baratísimo la noche del 04 de mayo de 1983

Fuente: La Tercera 05-05-1984
Por las calles del sector de Teniente Cruz, muchas de las personas que acudieron al supermercado comenzaron la huida, llegaron más patrullas de Carabineros e incluso el helicóptero policial, según la prensa que se precipitó hasta el lugar apenas ocurrieron los sucesos, encontraron en la calle propaganda del Movimiento Democrático Popular (MDP) que estaba conformado por el PC, el PS-Almeyda y el MIR, movimiento que encabezó el llamado a las Jornadas de Protesta Nacional; la prensa pretendía a través de sus discursos desprestigiar el movimiento de resistencia a la Dictadura y confrontar a la izquierda que buscaba unificar sus posiciones contra Pinochet. Según lo que declara a los medios el dueño del supermercado, pasadas las 20 horas entran al local algunas personas con pasamontañas encerrándolos a él, a cinco trabajadores y a cuatro clientes en el baño. No pasan más de tres minutos cuando llega Carabineros y comienza primero el enfrentamiento y luego la persecución.
Varias personas, principalmente estudiantes, dueñas de casas, cesantes e incluso algunos obreros del POJH[1] –dando cuenta de que su participación en el copamiento fue una necesidad real ante la crisis económica del país- fueron detenidas durante el operativo a lo largo de Teniente Cruz.
Todos los detenidos por Carabineros son trasladados a la 26ª Comisaría de Pudahuel, allí varios de ellos son golpeados, castigados e interrogados bajo tortura, buscando en ellos algún grado de cercanía con grupos de resistencia armados. Los menores de edad son pasados al Hogar de Menores, los adultos hombres, a la Cárcel Pública y las mujeres, al Centro de Orientación Femenino donde son procesados por robo con violencia. Quedaron en libertad bajo fianza la mayoría de estos prisioneros el año 1987.
Entre la huida del supermercado apareció una figura que diversos sectores sociales e incluso la Vicaría de la Solidaridad señalan como al menos sospechoso de la infiltración del ataque y emboscada de Baratísimo: Humberto López Candia. Militante tanto del PC como del MIR fue años después de estos sucesos uno de los más importantes agentes de “La Oficina” durante el gobierno de Patricio Aylwin, delatando a través del mismo mecanismo de infiltración a militantes principalmente del MIR y el FPMR que en la década de 1990 seguían utilizando la vía armada para luchar contra la Dictadura y sus herencias. López Candia señala en una de las entrevistas que concedió años después su punto de vista sobre el copamiento del Baratísimo:
“Yo me refugié en una casa y me detuvo un grupo civil de Carabineros. Era la casa de una pareja de pobladores, donde me metí a la fuerza. En algún momento una vecina se dio cuenta e hizo la denuncia. No me atreví a presionarla más, porque estaba embarazada y me dio lata hacerle daño. Me encomendé a que no pasara nada. Había un helicóptero encima, "pacos" dando vuelta y no me fue posible salir. Me detuvieron sin posibilidad de enfrentarme. Tenía dos tiros en el revólver, pero no los usé. El no botar el arma me perjudicó” (https://encr.pw/entrevistaexagenteoficina).
Pero por otro lado la prensa el mismo día que ocurre el acontecimiento lo señala como el único detenido reconocible del asalto, atrapándolo debajo de un auto con gran arsenal de armas y otros objetos propio de la guerrilla urbana. Este símbolo de López Candia siendo detenido bajo un auto y con tal nivel de armas en una actividad donde ya se percibía la infiltración, a muchos militantes, abogados e historiadores les ha generado la curiosidad por considerarlo un acto al menos sospechoso.
Fragmento La Tercera 6 de mayo de 1984

Fuente: La Tercera 06-05-1984
Señalará el mismo López Candia que el hecho de ser tomado detenido tan fácilmente, de portar supuestamente ese nivel de armamento y de declarar su militancia sin muchas presiones generó la sospecha inmediata de su condición en militantes del MIR y el PC, en su abogada defensora y también en la abogada de la Vicaría de la Solidaridad Raquel Mejías, pues justamente con su detención comienzan las noches de allanamientos y redadas por parte de Carabineros y la CNI a dirigentes y militantes del sector poniente de Santiago como respuesta al copamiento del supermercado y la muerte del carabinero.
“Por ejemplo, la abogada comunista que me defendió por este caso, vino a decir trece años después que tiene dudas de mí… Después vino una redada, que permitió desestructurar el aparato público del PC y del MIR. Eso es lo que utilizó gente del MIR para decir que yo trabajaba para los militares, de que yo había permitido desarticular al PC. Lo dijo la Raquel Mejías, de la Vicaría de la Solidaridad” (https://encr.pw/entrevistaexagenteoficina).
Los allanamientos, la detención clandestina y la tortura en el Cuartel Loyola
La misma noche del 4 de mayo de 1984 Carabineros y la CNI comienzan un procedimiento de allanamiento y detención de decenas de personas reconocidas como dirigentes sociales, posibles militantes del MIR o del FPMR o simplemente sospechosos de cualquier actividad considerada subversiva por la Dictadura. Nuevamente en estas semanas comienza a vivirse un proceso muy similar a lo ocurrido luego de 1973, cuando las policías secretas vuelcan su dispositivo de inteligencia y persecución contra dirigentes, militantes y pobladores de manera masiva y sistemática.
El primer caso conocido de allanamiento -más allá de los detenidos en el supermercado- ocurre en el domicilio de Sergio Inostroza Márquez, quien fue detenido en la madrugada del 5 de mayo en su domicilio en avenida El Resbalón 1608 de la actual comuna de Cerro Navia, Sergio fue detenido por ser dirigente de la Coordinadora Metropolitana de Pobladores de Pudahuel junto a su hijo Sergio Inostroza Muñoz de 16 años. Hasta su casa llegó un carabinero de la OS-7, un grupo de civiles de la CNI y Humberto López Candia, quien al parecer apuntó a Sergio como un destacado dirigente de la comuna de Pudahuel, se llevan a Inostroza, a su hijo y a López Candia a la 3ª comisaría de Santiago, desde allí se da la orden de que fueran llevados hasta el Cuartel Loyola.
Sergio Inostroza Muñoz y su madre Olga Muñoz. 2023

Fuente: Departamento de Cultura. Quinta Normal
Llegó la policía también a la casa de la familia Godoy Valladares, un grupo de 20 personas entre carabineros y agentes de la CNI, allanaron la casa con la intención de detener a la madre María Valladares Soto, al llegar a casa y entrar a la fuerza, la señora María no se encontraba en el domicilio llevándose detenidos a los cuatro hermanos: Erika, Leonor, Nadia y Omar hasta la 22ª Comisaría de Quinta Normal, donde fueron interrogados con tal de conocer las actividades sociales y políticas de la madre de los hermanos. Los hermanos pasaron por el recinto de la CNI probablemente vendados, Erika al comentar que trabajaba en el Hospital Félix Bulnes fue presionada a cooperar con información respecto de trabajadores que prestando atención en dicho centro médico tuvieran algún grado de vinculación con organizaciones sindicales o políticas.
Comenzaba un nuevo período de impunidad y persecución en la historia de Chile, el alzamiento de la protesta popular y el surgimiento de nuevos frentes de resistencia, generó que la CNI diera nuevos pasos en la detención, asesinato, tortura y detención. El Cuartel Loyola se convirtió en estos días de mayo del ‘84 en uno de los principales centros de detención clandestino del sector poniente de Santiago, justamente cuando la Dictadura impulsaba a través de la Constitución del 80 la posibilidad de ganar en impunidad frente al arresto clandestino efectuado por la CNI a través del artículo 24 transitorio.
Fragmento La Tercera 16 de mayo 1984

Fuente: La Tercera 16-05-1984
La condición de clandestino de este cuartel ubicado en un sector poco habitado de la actual comuna de Quinta Normal y el cuidado en el vendaje de los detenidos, hizo que nadie supiera del paradero de los prisioneros que estaban quedando recluidos en este cuartel de la CNI ubicado en el Camino de Loyola, resguardo así su condición de clandestinidad.
Algunos de los detenidos por la CNI que la Vicaría de la Solidaridad pudo comprobar en redadas realizadas entre la noche del 4 de mayo y hasta el día 8 de mayo y mantenidos detenidos en el Cuartel Loyola fueron:
- Samuel Bustamante Albornoz. Empleado, 30 años.
- Sebastián Cipriano Bustamante Albornoz. Obrero, 25 años.
- Alex Eduardo Figueroa Carrasco. Estudiante enseñanza media, 18 años.
- Eduardo Alberto Figueroa Petit. Cesante, 39 años.
- Sergio Enrique Flores Ramírez. Cesante, 25 años.
- Erika Irene Godoy Valladares. Auxiliar de enfermería, 29 años.
- Leonor Rossana Godoy Valladares. Dueña de casa, 23 años.
- Nadia Iris Godoy Valladares. Empleada, 20 años.
- Omar Orlando Godoy Valladares. Estudiante, 16 años.
- Jacob Ismael González Castillo. Cesante, 21 años.
- Sergio Hernán Inostroza Márquez. Cesante, 45 años.
- Sergio Hernán Inostroza Muñoz. Estudiantes, 16 años.
- José Meliton Mínguez Naranjo. Cesante, 30 años.
- Gastón Alex Roldán Arellano. Artesano, 26 años.
- Mariana del Carmen Soto Oróstica. Dueña de casa, 19 años.
- Esmolek José Troncoso Cisternas. Obrero municipal, 41 años.
- Enzo del Pilar Vilches Estay. Repartidor de pan, 30 años.
Según recaba la Vicaría de la Solidaridad “De acuerdo a las versiones de los familiares, hay testigos que señalan la permanencia “rotativa” de los detenidos en diversas unidades policiales. No obstante ante consultas de la Corte de Apelaciones tras la presentación de recursos de amparos, desde las unidades policiales consultadas se informa que no se registran allí detenidos cuya identidad concuerde con los amparados”. De acuerdo a este informativo, la mayor parte de las personas detenidas quedaron en calidad de desaparecidos, estando secuestrados por la CNI en el Cuartel Loyola por varios días.
Cuartel Loyola 1984

Fuente: Fortín Mapocho 7 de junio 1984
Se cuenta con el testimonio de Gastón Roldán quien describe que a su casa llegaron los policías para detener a su hermano Rolando Roldán en la redada posterior al copamiento del supermercado:
“Eran carabineros vestidos con trajes de combate, que iban a buscar a mi hermano Rolando, que alcanzó a arrancar. Él ha estado detenido ya dos veces, así que sabía lo que le esperaba. Los carabineros saltaron la reja y se metieron a la casa. Yo estaba acostado. Entraron a la pieza, me preguntaron el nombre y empezaron a golpearme altiro”. (Fortín Mapocho, 7 de junio de 1984).
Hacia el Cuartel Loyola llegaron la madrugada del 5 de mayo de 1984 los primeros prisioneros de las redadas posteriores al copamiento del supermercado. Sergio Inostroza y su hijo son trasladados al Cuartel Loyola desde la 3ª Comisaría de Santiago, allí el padre se encontró nuevamente con López Candia, realizándoles un careo –método de interrogatorio que busca poner frente a frente a dos o más personas para averiguar alguna verdad confrontando los discursos o viendo sus reacción corpóreas- luego de eso comenzará la tortura en contra de Sergio Inostroza y su hijo como forma de hallar vínculos con militantes del MIR o el FPMR y generar la desarticulación de cualquier tipo de organización popular en vista del llamado a una nueva Jornada de Protesta Nacional para el día 11 de mayo de 1984.
La principal forma de tortura realizada a Sergio Inostroza y a su hijo fue el método de la parrilla, con los ojos vendados se acostaba a la víctima sobre un catre metálico totalmente desnudo, aplicándoseles descargas de corriente sobre diferentes partes del cuerpo. Fue muy utilizado este método en Chile de manera emparejada con algún familiar o amigo con tal de generar dolor corporal a la vez que la perturbación de escuchar los gritos –en este caso- de su propio hijo adolescente, este tipo de tortura fue el más común en los centros de tortura de la Dictadura chilena y también lo fue en el Cuartel Loyola.
Dibujo de Miguel Montesinos, ex prisionero político de Villa Grimaldi

Fuente: https://villagrimaldi.cl/historia/formas-de-tortura/
Sergio Inostroza días después de estas jornadas de secuestro y tortura por parte de la CNI, concedió una entrevista, allí comenta cómo fueron las torturas realizadas a su hijo:
“Lo peor, continúa, fue la utilización de mi hijo para presionarme a hablar. Al niño lo torturaron delante de mí. Lo ponían en la camilla y le aplicaban la electricidad igual que a mí. No respetaron ni siquiera su edad. Yo vi como se hizo de todo (se orinó y defecó)…”. (Fortín Mapocho, 07 de junio de 1984).
La CNI buscaba lograr testimonios de una supuesta red subversiva escondida detrás de su participación organizacional dentro de los pobladores de Pudahuel y a la vez que dar con el o los responsables de la muerte del carabinero el día del copamiento al supermercado y el ataque a la subcomisaria Teniente Merino, buscando tomar venganza a través de estos sanguinarios métodos implementados en esta parte de la historia de Chile. A Sergio Inostroza padre le aplicaron también electricidad en la frente y en la nuca, poniéndole después potentes focos de luz en los ojos por un tiempo prolongado, tortura que le provocó una pérdida de la visión significativa, señaló también Sergio: “Desde que me soltaron veo muy poco, casi nada. Ya no puedo leer. Aquí los compañeros me leen los diarios. También me duele mucho la cabeza”. Sergio Inostroza también fue golpeado en la cabeza y nuca hasta dejarlo semi inconsciente y se le aplicó tortura eléctrica hasta fracturarle uno de sus brazos en tres partes.
“El brazo no me lo quebraron a golpes, fue con corriente. Me engrillaron los brazos y entonces uno ordenó: “Ponle 220 a ese chuchesumadre”. Fue terrible. Sentí clarito cómo sonó el hueso. Fíjese me lo rompieron en tres partes. Por ahí está la radiografía…”. (Fortín Mapocho, 07 de junio de 1984).
Portada Fortín Mapocho 07 de junio 1984

Fuente: Fortín Mapocho 7 de junio 1984
Las redadas estos días continuaron, el día 9 de mayo la CNI junto a Carabineros allana la casa de Gastón Roldán buscando a él y a su hermano, este hombre de 30 años era parte del Comando de Organizaciones Populares de Pudahuel, COPP. Gastón fue trasladado al Cuartel Loyola y torturado durante al menos cinco días, su hermano fue encontrado igualmente durante estos allanamientos y trasladado también al cuartel, el aire de impunidad constitucional y el secretismo que sobre este cuartel estaba contenido, hicieron que la CNI experimentara con nuevas formas de tortura, una de ellas la colocación de electricidad no solo sobre el cuerpo, sino a través de delgados filamentos que podrían entrar al cuerpo a través de los oídos, tortura efectuada a Roldán.
“Me torturaron todos los días. Me aplicaron electricidad en las zonas más sensibles del cuerpo, el pecho, los testículos y los oídos. Lo más terrible era cuando me metían unos alambres por los oídos aplicaban las descargas. Los interrogatorios más largos, eran sobre los asaltos a la tenencia y la muerte de los Carabineros. Yo les decía que era un dirigente público. Pero me decían que eso no les interesaba, que querían saber de las armas. Me interrogaban hasta dos veces al día. Las “sesiones” más largas eran sobre las armas y asaltos armados en los que me querían involucrar” (Fortín Mapocho, 07 de junio de 1984).
Los prisioneros eran mantenidos al interior del Cuartel Loyola con los ojos vendados, sin tener comunicación entre ellos, con excepción de aquellos que contaban con algún detenido que siendo familiar, era utilizado para aumentar el dolor de las torturas. Mientras al interior del Cuartel Loyola las torturas no cesaban, los familiares de las víctimas comenzaban un incansable camino por encontrar a sus seres queridos, quienes al encontrarse en situación de secuestro y desaparición se hallaban en el limbo entre la vida y la muerte. Luchando porque estos prisioneros no se sumaran a la gran lista de Detenidos Desaparecidos que aún pesa sobre la historia de Chile, la esposa de Sergio Inostroza, Olga Muñoz Díaz, interpuso un recurso de amparo por la desaparición de su esposo y su hijo, junto con el Vicario de la Solidaridad Monseñor Ignacio Gutiérrez, presionaron a que la justicia se hiciera cargo de dicho recurso, pero todas las instancias posibles negaron la orden de detención de padre e hijo, tanto el Ministerio del Interior, la Fiscalía Militar, el Área Metropolitana de Carabineros, la Jefatura Metropolitana de Investigaciones y el director de la CNI, señalaron bajo oficio fechado entre el 8 y el 11 de mayo de 1984, que ninguna de esas instancias hubo de ordenar dicha detención.
Interior del ex Cuartel Loyola año 2006
Fuente: Colección fotográfica del profesor Peter Read y la Dra. Marivic Wyndham
El 14 de mayo, luego de que no apareciera ninguna nueva información sobre la aparición de los Inostroza, el Vicario de la Solidaridad decide dar una conferencia de prensa, donde señala la preocupación de la Vicaría por este caso de desaparición forzosa:
“Nos preocupa que a diez días del arresto, no aparezcan estas dos personas y que en su detención se hayan verificado las mismas circunstancias que se dieron hace años con los detenidos-desaparecidos” (Vicaría de la Solidaridad, 1984).
Al interior del Cuartel Loyola y bajo un profundo secretismo, seguían llegando detenidos de los allanamientos que la CNI realizaba en las comunas del poniente de Santiago, entre ellos fue tomado detenido una de estas noches Esmolek Troncoso Cisternas, hermano de Sergio Troncoso Cisternas, importante dirigente sindical que ya se encontraba en los registros de la CNI en el Cuartel Loyola desde antes de 1984 cuando este taller era ocupado por la Unidad Sindical. Sergio Troncoso Cisternas militante del PC, fue presidente de la Confederación Nacional de Trabajadores de la Construcción y luego presidente del Sindicato de Trabajadores de la Construcción, Excavadores y Alcantarilleros, trabajaba durante estos años por la restructuración del movimiento sindical, hubo de estar detenido luego del golpe de Estado en el Estadio Nacional. Por ende suponemos que la CNI buscó a su hermano para detenerlo y torturarlo en el Cuartel Loyola como forma de amedrentar y desarticular la organización popular y sindical, además el sindicato que Sergio Troncoso lideraba colaboraba con la Coordinadora Metropolitana de Pobladores a la que Sergio Inostroza pertenecía.
Sergio Troncoso Cisternas

Fuente: https://www.memoriasdelsigloxx.cl/601/w3-article-74592.html
Esmolek Troncoso Cisternas sufría de algunas patologías cardíacas, comentándoselas éste a los agentes de la CNI, quienes no le creyeron y lo torturaron con electricidad hasta el riesgo de muerte, de hecho según el testimonio de Gastón Roldán “un día entró corriendo una mujer a la sala de torturas gritando “se nos va el pelao”. El pelao era Troncoso que es enfermo del corazón, pero no le habían creído” (Fortín Mapocho, 07 de junio de 1984).
Según las triangulaciones de información que se pueden realizar, la mujer que apareció en este relato puede corresponder a Palmira Isabel Almuna Guzmán, alias “La Pepa”, quien según las declaraciones del carabinero Marco Antonio Osorio Verdugo, comenzó a frecuentar los cuarteles policiales del poniente de Santiago en este período, entrenando a nuevos agentes CNI en las prácticas de tortura realizadas cuando ella era agente de la DINA en los cuarteles José Domingo Cañas y la Venda Sexy. Además, como era Subteniente de Carabineros, se dedicó a fomentar el vínculo que en el Cuartel Loyola se daba entre Carabineros y la CNI, de hecho precisamente luego de este período de enseñanza realizado en este cuartel en 1984, deja la CNI y vuelve a ocupar un lugar en Carabineros a partir de 1985. Siguió viviendo en el sector de Pudahuel hasta que es denunciada en su casa el año 2003 a través de una funa, entonces decide ocultarse en el norte de Chile. En marzo del año 2023 “La Pepa” fue condenada junto a otros 52 ex agentes de la DINA a 10 años y 1 día por su responsabilidad en crímenes de lesa humanidad en el contexto de la Operación Colombo.
Afiche de funa Palmira Isabel Almuna Guzmán

La presencia de esta mujer y de otras personas especialistas en las sesiones de tortura, fueron aumentando la complejidad y la intensidad de las mismas, de hecho, la prensa días después informó que en el Cuartel Loyola efectivamente ocurrieron Nuevas formas de tortura, si Troncoso fue llevado al borde de la muerte, se posee también el testimonio de José Mínguez descrito en la prensa de la siguiente manera:
“A José Mínguez le pusieron una capucha de esponja y luego lo golpearon en la cabeza con una bolsa de cuero rellena con arena atada a un palo. Dicen que no se resisten más de 3 o 4 golpes y que los dolores son terribles” (Fortín Mapocho, 07 de junio de 1984).
Si un patrón se podía observar en el tipo de tortura y en el método de encarcelamiento sucedido en el Cuartel Loyola, es que las personas que pasaron por este sitio fueron tomadas detenidas en grupos familiares, ya sea padre e hijo, hermanos, primos e incluso parejas y matrimonios. Un caso que ejemplifica el modus operandi de la CNI estos días es que Irene del Carmen Illanes Pizarro fue tomada detenida junto a su pareja Luis Antonio Varela Rodríguez, ambos tenían un hijo de 16 años quien además durante el tiempo en que sus padres estuvieron detenidos, fue amedrentado en su propia casa por la CNI según los registros tomados por la Vicaría de la Solidaridad. Además Irene del Carmen Illanes es tomada prisionera con otro de sus hijos: Carlos Alberto Escala Illanes, este muchacho de 21 años estuvo detenido en Loyola intentando culparlo por parte de la CNI como el autor de los homicidios de tres carabineros: Pedro Salas Lineros, Juan Cáceres Opazo y Francisco Pérez Brito.